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SERGIO SÁEZ

SERGIO SÁEZ
Alejandro Zugaza

Homenaje a la obra de Giorgio Morandi

Dedicado a las pinturas de Morandi, se podrán ver las fotografías el artista Sergio Sáez en el Museo Euskal Herria desde el 1 de Agosto 

La exposición de Sergio Sáez creada en homenaje a la obra de Giorgio Morandi. Mediante dichas fotografías el artista bilbaíno pretende hacer un guiño al trabajo de Morandi, creando atmósferas y escenarios diferentes en sus fotografías. En estas intenta transmitirla sensación de vida delos objetos cotidianos, tal y como el pintor italiano hiciera en sus obras. 

Dentro de laiconografía del artista italiano, destacarondichos objetos de la vida diariacomo: vasos, botellas… Y serían estos precisamentelos protagonistas de sus cuadros, convirtiéndolos en su víade expresión.Esto le haríaser considerado comouno de los artistas más importantes en su país durante el siglo XX.

Sergio Sáez y su obra 

Le gusta trabajar al límite entre la fotografía y la pintura, por ello utiliza la cámara como pincel. Cuando adquirió su primera cámara realizó unas fotografías al aire y al pasarlas al ordenador se percató de que las fotografías mostraban unos defectos curiosos. Tanto que le parecieron unos defectos interesantes donde profundizar. El “error” de las fotografías, daba un aspecto de pintura a las mismas. De esta manera, el color y los bordes de las fotografías muestran un efecto diluido, y se aprecian como si se tratasen de obras sumergidas en agua. 

Nacido en una familia de fotógrafos, Sergio Sáez (Bilbao, 1954) siguió con la tradición familiar y estudió fotografía y arte. Tras 25 años trabajando para diseñadores de moda, a partir del año 2003 se ha dedicado a la pintura y tiene su residencia en la isla balear de Ibiza. 

Kandela baten argia itzalita dagoenean
Juan Cruz
Bat-batean argia itzaltzen da, lo-kuluxka hasten da, eta zeruertza gomutaren harizpia besterik ez den muga horretan, objektuak, keinuak datoz gogora; bizitza urtzen hasten da, ondoren argazkia da, eta, azkenik, akuarela, eta, ametsean, izan zeneko objektua bilatzen hasten zara, betiko, orain duzun kolorea, inoiz ikusi ez duzun landarea, itsasoaren ondoko arnasketa izatera heltzeko aldatutakoa. Itzartzean, ez badakizu ere, objektu eta haluzinazio horiek (argi hautsia, begirada galdua, distraitua, hitzak dauden lekuan objektuak ikusten dituen begirada) zure ikusizko fardelaren parte dira dagoeneko; gosaltzera joango zara eta jogurtaren geometria aldakorrean, edota kafeak islatzen duen ispilu beltzaren erdian, aurreko gauaren azken gomuta ikusiko duzu, eta ez duzu jakingo argazki bat edota akuarela bat ikusi zenuen, edota dena amets bat besterik ez zen izan. Azkenean, erabakiko duzu, argazki hauetan bezala, margolaria zarela eta begietan zenuen erantzuna argazkilariak aldarazi zizula, eta, orain, bestela so egiten duzu. Morandiren koadroa? Ez, Morandiren koadrotik gogoratzen duzuna baizik. Morandik objektuz bete zaitu, baina zuk erabaki duzu guztiak direla bat, eta, zu zara begira, lo egiten duzun bitartean, proposamen horietatik bere konposizio propioa egin duena. Artea zurea da, baina amestu beharra daukazu lortu ahal izateko. Lewis Carrollek zioen bezala: “Kandela baten argia ikusi nahiko nuke itzalita dagoenean”. Sergiok Morandiren koadroak kandela baten argi bihurtu ditu, itzalita dagoenean. Orain, zu zara objektu horiek erretinan daramatzazuna, eta, dagoeneko, ez dira Morandirenak, Sergiok urak itzalitako amets bihurtu baititu.

LA LUZ DE UNA VELA CUANDO ESTÁ APAGADA
Juan Cruz
 De pronto se apaga la luz, empieza la duermevela, en esa frontera en la que ya el horizonte es tan solo el recuerdo de un filamento del recuerdo vienen otra vez a la memoria los objetos, los gestos; la vida empieza a diluirse, sucesivamente es una fotografía, luego una sombra, finalmente una acuarela, y en el sueño empiezas a buscar, definitivamente, qué objeto era antes, qué fue variando para que ahora lo que tengas sea un color, la raíz de una planta que nunca has visto, la respiración en el fondo del mar. Al despertar, aunque no lo sepas, esos objetos y esas alucinaciones (la luz rota, la mirada extraviada, distraída, la mirada que ve objetos donde hay palabras) ya forman parte de tu equipaje visual; irás a desayunar y sobre la geometría variable del yogur, o en medio del espejo negro que representa el café, verás el recuerdo final de la noche anterior, y ya no sabrás si es que viste una foto o una acuarela o fue tan solo un sueño. Decidirás, al fin, que, como en estas fotografías, eres el pintor al que el fotógrafo le cambió la respuesta que tenías instalada en los ojos, y ahora ves de otra manera. ¿El cuadro de Morandi?No, lo que tú recuerdas del cuadro de Morandi. Morandi te ha llenado de objetos, pero tú has decidido que todos son uno solo, y eres tú mirando mientras duermes el que ha hecho de esas propuestas tu propia composición. Ya el arte es tuyo, pero necesitas soñar para lograrlo. Decía Lewis Carroll: “Quisiera ver la luz de una vela cuando está apagada”. Sergio ha convertido los cuadros de Morandi en la luz de una vela cuando está apagada. Ahora eres tú quien lleva esos objetos en la retina, y ya no son de Morandi, Sergio los convirtió en sueños apagados por el agua.