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Soundcheckin’ del fotógrafo Jon Rodríguez Bilbao

Soundcheckin’ del fotógrafo Jon Rodríguez Bilbao
Alejandro Zugaza

Hay quien nace con el destino grabado en el ADN. Gente que, ya desde pequeños, tienen cara de ser protésicos dentales, psicólogos, o licenciados en Derecho. Yo, sin embargo, era un chaval de Amorebieta que en los últimos años de Instituto todavía no sabía qué quería ser de mayor, supongo que un poco movido por ese deseo constante de aprender, de asimilar, y de superar retos en la vida que tenemos todos los que seguimos siendo niños hasta la tumba. Querría creer que esto es exclusivo del gen de los de Amorebieta pero me consta que no, que gente que se sale de los renglones que la Sociedad impone los hay en todos los rincones del mundo. Pero, eh, por mucho que el amor y la vida me llevaran a Vitoria, si algo sigo teniendo claro es que yo soy de Amorebieta. 

Recuerdo aquellas sesiones exhaustivas de erudición en el café del Instituto. Yo, que era querido por todos los profesores, pero no acababa de encajar en el aburrido mundo de estudiar para aprobar una asignatura, me empapaba de todo lo que me llamara la atención: Desde el periódico hasta este o ese manual, ávido de adquirir conocimiento, de aprender a hacer cosas y, de perfeccionarlas y, antes de que me aburriera haciéndolas, ir a por el siguiente proyecto.  

la Fotografía me completa como persona del mismo modo que lo hace la Música (sí, soy otro músico frustrado). No voy a entrar en detalle a contar aquí los quince años de carrera en Usual Fotográfica desde aquella tienda en el casco viejo de Vitoria o en mi periplo como fotógrafo de prensa. 

Esta vez se trata de presentar mi último proyecto.

“Soundchecking” es mi tercer libro. Auspiciado por la Diputación Foral de Álava y en parte por la sala Helldorado, pero es un proyecto al cien por cien, puro Jon Usual, que es quien te entrega un pedazo de su vida en forma de este proyecto concebido hace unos años para retratar a músicos más o menos underground en un momento en el que el artista queda a un lado, y que me llevó a dedicar cuantiosas horas de valor incalculable a la Música que amo desde la trastienda de la popular sala de Vitoria.

¿En qué consiste “Soundchecking”? Esencialmente, esta idea íntegramente mía tenía como objetivo desnudar al artista de todo artificio y captar su humanidad en esos instantes que van desde el final de la prueba de sonido hasta que se van al hotel a prepararse para el concierto, a descansar un rato o a comer un bocado y recuperar energías con las que afrontar, una noche más, ese acto romántico de dejarse la vida en el querer ser la mejor banda del mundo. “Soundchecking” es propiciada, esencialmente, por la misma inquietud que me mantenía vivo en los años de Instituto. Esa misma chispa que me atrapó la primera vez en que la Química hizo su magia en una habitación oscura y positivé mi primera foto. Esa misma que me cambió la vida cuando oí aullar a Rob Halford en “Unleashed in the East” . “Soundchecking” proviene de ahí, y aúna no ya sólo mis conocimientos fotográficos de más de quince años de trayectoria profesional –porque, por quijotesco que suene esto, sí, existe la profesión de fotógrafo y todavía me gano la vida con ello-; en estas páginas hay técnica, hay estilo, hay experiencia, hay la influencia del periodismo gráfico en forma de lenguaje visual, sí,pero hay un bagaje de muchas jornadas de hacer este trabajo cada vez menos reconocido de retratar a la gente y sacarles el alma para la posteridad. Captar su esencia en ese momento tan perfecto, por inédito, fuera del escenario. 

¿Cuántos libros de fotografía en directo se han publicado ya? ¿Cuántos extractos de sesiones de promoción se han compilado en photobooks de profesionales de reputación indudable? Yo preferí irme a esperarles al backstage, a pillarles medio desprevenidos y sorprenderles con una instantánea calculada y cada vez más perfeccionada, justo en ese momento tan privado en el que el artista se despoja del embrujo y una inmensa dosis de humanidad se apodera de él, en medio de la soledad que roza a veces incluso la indiferencia de todos porque hay que desmontar el circo. Sin glamour, sin brillantina, sin actuaciones gratuitas.

Pero ¿por qué publicar un libro como “Soundchecking”? Por mi parte, creo que cerrar los proyectos que empezamos es un ejemplo de integridad, seriedad y compromiso. Todos somos capaces de idearlos, sacar esbozos, concretarlos e incluso arrancarlos pero tener el valor de llevarlos hasta el final es una tarea que, además, en este mundo resulta heróica porque no está claro que hoy día haya un público masivo esperando a comprarlo. Al fin y al cabo, lo que estás a punto de disfrutar quiere dar valor a todas esas horas para las que no hay dinero que las colme de satisfacción y compense todo aquello a lo que renunciamos; quizá porque esto no tiene precio, nosotros no somos capaces de ponerlo y los artistas y el público tampoco lo valoran en su justa medida. Culminar esta etapa de mi carrera profesional con “Soundchecking” es ganarme el reconocimiento a un trabajo de calidad, con el sello único y personal de Jon Usual que esconde mucho esfuerzo, sacrificios personales, familiares y profesionales a base de sacar ganas de la ilusión del niño que llevamos dentro.

En común con los retratados queda que esto es una quimera en la que me embarqué como muchos de los músicos que he capturado en este libro; sin ánimo de lucro, pero con la ilusión de trascender y obtener ese reconocimiento a un trabajo que se pierde. Alternando otros proyectos profesionales para poder culminar este. Sí, esto es un homenaje a todos ellos, pero especialmente a uno mismo.

Para el final dejo estas líneas que son la verdadera gasolina que me hacen arrancar el motor cada día; las generaciones anteriores a la era digital os identificaréis con lo que vais a leer, pero quiero creer que tú, adolescente, tarde o temprano tendrás estas páginas en tus manos, conseguiré que olvides el móvil por un momento y mis retratos congelen tu tiempo. Que, marcado por las miradas, por las sombras y las luces de mis retratos, vas a caer atrapado en el embrujo de la mirada de este o aquel artista. Y, como me pasó con trece años aquél día en que me pusieron los cascos de un walkman (pregunta a tu padre qué es eso) y escuché por primera vez un disco de los Maiden que me cambió la vida, despertaré la curiosidad en ti para ir a buscar, tarde o temprano, un vídeo de Goodbye June en youtube, un tema de Valient Thorr en Spotify , a continuación te gastes la paga en comprar un vinilo por aquello que es más auténtico que simplemente hacer streaming y no pagar ni un céntimo y, aun mejor si cabe: ir a la sala más cercana a tu casa a ver una banda que a lo mejor no llenará estadios como los Rolling Stones, Bruce Springsteen o los benditos AC/DC, pero que van a cambiar tu vida. Porque puede que tú también cambies la de ellos. Detén el ritmo frenético en el que la era del todo conectado no te deja mirar con calma la belleza del mundo estático y te sorprenderás gratamente al descubrir que esa camiseta serigrafiada comprada en Zara es de un grupo de Rock que hizo que el mundo fuera un lugar mejor en el que vivir y se convirtió en la banda sonora de nuestras vidas. 

Esta es la adrenalina que da sentido a “Soundchecking”. Porque, en cierto modo y glosando a un buen amigo, es mi manera de devolverle a la Música todo lo que me ha dado, pero también ser parte de ella y ganarme el respeto de todos. Así le darás sentido a que yo, un día, medio tímido pero decidido, cogiera mi cámara Hasselblad y me presentara en la Helldorado para convencer a Southern Culture On the Skids de que me permitieran retratarles y se abriera la caja de Pandora que aquí te entrego.

Por supuesto, quiero dar las gracias a todos los artistas que se prestaron a dejar que les retratara sin necesidad de darme una pose. Y a aquellos que no, porque me pican a seguir.

Palabra de Jon. Que sea la luz. Y un saludo a Bukowski.

Enric Rivero Armengol

Batzuk patua DNAn daramatela jaiotzen dira. Txikitatik, hortz-protesigilearen itxura izaten dute, edo psikologoarena, edo Zuzenbidean lizentziatuarena. Nik, ordea, Zornotzako mutiko hark, institutuko azken urteetan ez nekien zer izan nahi nuen helduaroan; ikasteko etengabeko grinak mugiarazten ninduen, gauzak barneratzeko nahi biziak, bai eta bizitzan erronkak gainditzekoak ere, hilobiraino ume izaten jarraitzen dugunon grina hark.

Argazkilaritzak pertsona gisa asetzen nau, Musikak bezala (bai, beste musikari frustratu bat naiz). Baina ez naiz hasiko hemen luze eta zabal kontatzen hamabost urteko ibilbidea Usual Fotográfican, Gasteizko Alde Zaharreko denda hartatik, edo prentsa-argazkilari lanetan eginiko bidea.

Oraingoan, “Soundchecking” proiektua aurkeztera eta amaitzera nator.

“Soundchecking Vol.2” nire hirugarren liburua da. AFAk eta Helldorado aretoak babestuta, proiektua Jon Usual hutsa da goitik behera, hark eman baitu bere bizitzaren zati bat ekimen honen bidez, duela urte batzuk sortua musikariak artista alde batera geratzen den unean erretratatzeko. Hala, ordu baliotsu baino baliotsuagoak eskaini izan dizkiot Musikari, honenbeste maite dudanari, Helldoradoko oihal-atzetik.

Zertan datza “Soundchecking”? Funtsean, pentsatu eta sortu nuen artista inolako artifiziorik gabe erakusteko, biluzik, baita haren gizatasuna atzemateko ere, soinu-proba bukatzen denetik indarberritzera hotelera edo mokadu bat jatera joaten den arte, beste gau batean ere helburu erromantiko honi aurre egin ahal izateko: munduko talderik onena izatea. Ziurrenik, gela ilun batean Kimikak bere magia egin, eta nire aurreneko argazkia positibatu nuen lehen aldian harrapatu ninduen txinparta berdina. Bizitza aldatu zidan huraxe bera, Rob Halford “Unleashed in the East” kantan garrasika entzun nuenekoa. Hortik dator “Soundchecking”. Orri hauetan, teknika dago, estiloa, eskarmentua, kazetaritza grafikoaren eragina lengoaia bisual eran, bai, baina, batik bat, lanegun asko eta asko daude, neurri berean izugarri atsegingarriak zein aitortza urrikoak, musikariak erretratatzeko eta, geroko, arima ateratzeko. Haien esentzia harrapatzeko une zeharo perfektu horretan, ezezaguna den heinean: agertokitik kanpo.  

Zenbat argazki-liburu argitaratu dira dagoeneko zuzeneko kontzertuei eskainiak? Sustapen-saioetako zenbat argazki bildu dira profesional peto-petoen photobooketan? Nik nahiago izan nuen oholtzaren atzealdean egon musikarien zain, haiek erdi ustekabean harrapatzeko eta argazki kalkulatu eta gero eta perfekzionatuago batekin harritzeko, justu une horretan: artistak xarma eranzten duenean eta egundoko gizatasun-dosiak hartzen duenean, guztion axolagabekeriatik oso-oso hurbil dagoen bakardade horren baitan, zirkua desmuntatutakoan. Dotoreziarik, brillantinarik, doako antzerkirik gabe.

Baina, zergatik argitaratu “Soundchecking Vol.2”? Nire ustez, hasitako proiektuak bukatu egin behar ditugu, zintzotasun, seriotasun eta konpromiso kontua da. Denok gara gai proiektuak pentsatzeko, zirriborratzeko, baita abiatzeko ere, baina azken bururaino eramateko lana heroikoa izaten da, are gehiago jakinaren gainean ez dagoela inolako jendetzarik hura erosteko zain. Azken finean, gozatzear zauden honen helburua da aipatu lanordu horiek guztiak balioestea, ez baitago nahikoa dirurik haiek saritzeko eta haiengatik bazterturiko guztia konpentsatzeko; beharbada, honek guztiak ez duelako preziorik, ez garelako gai jartzeko, eta artistek zein publikoak ere ez dutelako merezi duen neurrian aintzat hartzen. Nire ibilbide profesionalaren etapa honi “Soundchecking vol.2” liburuarekin amaiera emanda, kalitatezko lan bat nire ikuspuntutik burutu izanaren gogobetetasuna eskaintzen ari naiz nire buruari; zuokin guztiokin partekatu ahal izateak, gainera, izugarri pozten nau, atzean utzita alimaleko ahalegina, sakrifizio pertsonal, familiar eta profesionalak, eta ganbaratik barruan daramagun haurraren ilusioa aterata.

Amaierarako utzi ditut lerro hauek, motorra egunero abiarazten didan benetako gasolioa baitira. Aro digitalaren aurreko belaunaldietakoa baldin bazara, zeure sentituko duzu irakurriko duzuna; baina sinetsi nahi dut zuk, nerabe horrek, goiz ala berandu, zure eskuetan izango dituzula orri hauek, eta espero dut lortuko dudala une batez zure sakelako telefonoa ahaztea eta nire argazkiek zure denbora izoztea. Begiradek, itzalek eta argiek harrapatuta, artista honen edo haren begiradak liluratuta geratzea. Eta jakin-mina eragitea zugan, goiz ala berandu talde madarikaturen baten bideo bat edo musika bilatzeko grina, edota are hobeto: zure etxetik hurbileneko aretora joan zaitezen futbol-zelaiak sekula bete ez, baina bizitza aldatuko dizuten banda horietako bat ikustera. Izan ere, baliteke zeuk ere haiena aldatzea. Geldi ezazu dena elkarri konektaturiko aroaren erritmo zoroa, ez baitizu uzten lasaitasunez begiratzen mundu estatikoaren edertasunari, eta ustekabe polita hartuko duzu.

Adrenalina horrek ematen dio zentzua “Soundchecking” honi. Neurri batean, nire modua da Musikari berak eman didan guztia ordaintzeko, baina bada era bat ere haren baitan egoteko eta guztien errespetua neureganatzeko. Horrela, zentzua emango diozu ni, egun batean, erdi lotsatuta, baina ziur baino ziurrago, nire Hasselblad kamera eskuan Helldorado aretora joan izanari Southern Culture On the Skids konbentzitzera argazkiak egiten utz ziezadaten eta esku artean duzun Pandoraren kutxa ireki zedin.

Jakina, eskerrak eman nahi dizkiet pose bat eskaini behar izan gabe haiei argazkiak ateratzen utzi zidaten artista guztiei. Eta utzi ez zidatenei ere bai, jarraitzera bultzatzen bainaute.

Zin dagit. Egin bedi argia. Eta agur bat Bukowskiri.

Enric Rivero Armengol

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